"En realidad Mafalda iba a ser una historieta para promocionar una nueva línea de electrodomésticos llamada Mansfield. La agencia Agnes Publicidad le encargó el trabajo a Miguel Brascó, pero como él tenía otros compromisos, me lo pasó a mí. Esto fue en 1963. Pero la campaña nunca se hizo y las ocho tiras que dibujé quedaron guardadas en un cajón. Hasta que al año siguiente Julián Delgado, secretario de redacción de "Primera Plana", me pidió una historieta. Entonces rescaté esas tiras y bueno, ahí empezó todo."
Así cuenta “Quino”, Joaquín Salvador Lavado, los comienzos de una de las historietas más famosas del mundo, traducida a diversos idiomas, como el danés, el griego y el chino. Con constantes referencias a la realidad política- social, la tira se convirtió en un cabal reflejo de su época y finalizó en el año 1973.
En biblioteca se realizaron diversas actividades con este tan querido personaje descubriendo que aún sigue teniendo absoluta vigencia.




